Ejercicio 2: Reconociendo mi sistema familiar Copy

Si has llegado hasta aquí, ¡enhorabuena! ¡ya has construido tu árbol genealógico!

Sólo haber puesto tu energía y tu intención en realizarlo te ha conectado, sin duda, de un modo más profundo a tu sistema familiar. No obstante, vamos a trabajar esta unión un poco más.

Te propongo que te tomes un tiempo ahora para conectar con cada uno de los miembros de tu sistema. No hace falta que sea mucho, con 5 minutos por cada uno basta, aunque te puedes extender todo lo que quieras. Mi propuesta es que te tumbes en un lugar cómodo, cierres los ojos, realices tres o cuatro respiraciones profundas para relajar el cuerpo e imagines a cada una de estas personas delante tuya, una a una. Conforme vayan apareciendo, míralas a los ojos, con amor, y simplemente les dices, mentalmente: «Te veo. Te reconozco cómo parte de mi sistema. Te llevo en mi corazón».

Especial atención merecen aquellos miembros de tu sistema a los que no has conocido, por los motivos que sean. O que siendo conocidos, las relaciones son distantes y no tienes muchos datos sobre ellos o sobre su vida. Con ellos te invito a que el tiempo dedicado sea mayor. Simplemente imagínalos en tu mente ¿cómo son? ¿qué te dicen? ¿qué les dirías tú a ellos? No dejes que la mente se interponga, simplemente deja a tu intuición actuar, es imposible equivocarse en este ejercicio. Lo que suceda, sea lo que sea, es perfecto.

Para terminar, te invito a montar en tu casa un altar en honor a tu sistema familiar que dejarás en un lugar visible hasta que finalices el curso. Puede ser algo tan sencillo cómo un simple objeto (fotos, documentos, joyas, objetos decorativos, piezas de ropa, cuadros… cualquier objeto que para tí sea significativo) que tú coloques en un lugar estratégico y sepas en tu interior que su función es honrar a tu sistema familiar durante algún tiempo. O puedes hacerlo mucho más complejo colocando un mantel en alguna mesita y encima fotos, objetos, velas, inciensos, gemas, plantas… ¡deja volar tu imaginación! Lo único importante es que le pongas tu amor, tu mejor intención y los componentes elegidos para el altar sean significativos para tí.

Durante el tiempo que dure el curso te invito a que, cada día, pases un tiempo en el altar, honrando y agradeciendo al sistema. En particular, es un ejercicio muy bonito compartir con ellos y agradecer todo lo bueno que sucede en tu vida. Les puedes decir, mentalmente: » Quiero compartiros esto tan extraordinario que me ha pasado. Gracias a que vosotros me disteis la vida, tengo la oportunidad de disfrutar de esto y os lo dedico especialmente a vosotros». También puedes encender velas, inciensos o hacerles ofrendas: semillas, cereales, legumbres, flores, hojas… también aquí déjate sentir lo que más te apetezca ofrecer. Lo realmente importante no es la ofrenda, es el amor con el que se hace.

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