ME CONSIDERO UNA BUSCADORA DE MI MISMA Y DE LA VERDAD

Desde muy pequeña me interesé por el crecimiento personal y espiritual. Siempre fui una persona tremendamente curiosa por lo que, de adolescente, comencé a devorar libros de autoayuda y a practicar yoga y meditación.


Me licencié en Físicas porque me apasionaba comprender, a un nivel profundo, cómo funcionaba nuestro universo. No obstante, pronto me di cuenta, con decepción, que la ciencia estaba muy lejos de responder a todas mis preguntas. Y no me quedó más remedio que ampliar mi mirada y empezar a buscar otros caminos.

En 2001, tras un accidente de gravedad que sufrió mi padre y que cambió radicalmente mi vida y la de mi familia para siempre, me diagnosticaron mi primera depresión.

Fue el inicio de un largo proceso terapeútico en el que comencé a descubrir quién era.
Tras esta primera crisis personal, vinieron otras muchas, motivadas por diferentes detonantes externos cómo la larga enfermedad de mi padre, un divorcio bastante traumático, una ruina económica y varios procesos judiciales bastante complicados en los que me vi involucrada involuntariamente, tras la separación.

Todas estas circunstancias no buscadas y mi afición a afrontar los procesos desde varias perspectivas, me han llevado a formarme en numerosas disciplinas a lo largo de todos estos años: astrología, gestalt, constelaciones familiares, eneagrama, reiki, yoga y meditación.


A pesar de ser un camino que, probablemente, de modo consciente, nunca hubiera elegido, encontré en esta aventura de la sanación y el descubrimiento de mí misma, las respuestas que durante toda mi vida había estado buscando.

En este momento de mi vida, mi necesidad está en compartir lo aprendido
Me considero tremendamente afortunada de que el universo haya puesto todas estas herramientas a mi disposición y profundamente agradecida a todos aquellos sabios y maestros que me encontré en el camino. Es por ello que siento, en mi corazón, que la única forma de devolver lo recibido es acompañar a otros en sus propios procesos de crecimiento y sanación.

Más allá de la formación recibida, la que considero mi mejor herramienta para acompañarte es mi experiencia individual soltando creencias, abriéndome a mi mundo emocional, reordenando mi sistema familiar, afrontando el dolor, superando el miedo, abrazando mi libertad y, por encima de todo, aprendiendo a amarme a mí misma y a los demás tal y cómo son.
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